¡Hey Hola!
Andaba bien agusto pescando juegos en Steam cuando me topo con Megabonk. Te juro, la portada me pegó un jalón tan duro que pensé que era una IA, pero no: no es generada por inteligencia artificial, solo soy yo con el coco quemado y ya ni sé qué es real. Me sentí como si estuviera en uno de esos capítulos de Black Mirror, ¿te acuerdas? Donde el CEO de la red social decide “desintoxicarse” y apaga todo. Ojalá yo pudiera desconectarme así, aunque fuera un ratito.
Pero bueno, basta de divagar. Vamos al grano: ¿qué pedo con este tal Megabonk y por qué lo veo como un TikTok videojueguil?
Historia
Como tal el juego no trae una historia profunda ni lore de esos que terminan en tres teorías conspirativas y un video de 40 minutos, pero aun así traigo ganas de hablarte de las inspiraciones que yo ni sabía que existían… y pues aquí las comparto, porque si yo me sorprendí, mínimo que tú también te lleves la misma sorpresa.
Primero tenemos que hablar del creador: Vedinad. Y mira, está curioso porque en cuanto empecé a googlear sobre Megabonk, de repente YouTube me empezó a aventar shorts del vato contestándole a sus fans. Así directo, sin filtro. Le preguntan “¿puedes poner tal cosa en el juego?” y el tipo dice “ah Simón, déjame lo anoto”. Y pues oye… eso no se ve todos los días. La neta no recuerdo a otro desarrollador que ande tan pegado a su comunidad sin que parezca comunicado de PR.
Pero bueno, dejando el novelón: ¿quién es este individuo y de dónde salió?
Pues resulta que cuando investigas tantito, te das cuenta de que el tal Vedinad no es más que Danidev, pero volteado al revés. Sí, literal. Como si el vato hubiera dicho: “¿quiero un alias nuevo?” y se hubiera ido por la opción más tipo toby fox del mundo: invertir el nombre. Y el que no me crea, nomás pase a la descripción de su canal: ahí suelta que está inspirado por creadores como Dani (rip in piece dani my beloved) y otros compas. O sea… ¿necesitamos más pistas? Los dos son de Noruega, los dos hacen juegos, los dos tienen humor raro: ya con eso.

Y ojo: este mismo Danidev es el que hizo Crab Game, ese que mis amigos y yo jugamos como locos hace cuatro años cuando el juego del calamar traía a medio planeta traumado. Tú te acuerdas: puro brinco, empujón y gritos en el micrófono. Épocas más simples.

Ahora… lo verdaderamente jugoso: Megabonk tuvo los pantalones de salir el mismo mes que Silksong. Sí, ese Silksong. El que tenía hype de década y fanáticos que se organizan más que las ligas profesionales. Y aun así, Megabonk triunfó. Un aplauso, pero firme, que no se diga que no se reconoce lo que se debe.
Más al rato te cuento por qué esto es importante. O sea, ¿cómo diablos le ganas al hype nomás con diversión pura y chisme entre jugadores? De eso vamos a hablar… pero dame un momento para respirar, porque este tema está bueno.
Gameplay
Al chile ya sé que medio mundo notó que Megabonk trae inspiración directa de Vampire Survivors. Eso es obvio. Pero yo te voy a decir otro “juego” del que se “inspiró”: Pinchimono Pizzatime del Negas.
Bueno… admito que no, pero déjame soñar tantito.
El punto es que aquí no tienes que andar apuntando como francotirador desbloqueado en Warzone. Los enemigos llegan solos automáticamente como después poner un tweet ragebait. Suena fácil… pero justo ahí está lo bueno: poco a poco te conviertes en un maldito monstruo imparable. Es un “power trip” delicioso.

Dependiendo del personaje que elijas, tu build cambia por completo. Mientras subes de nivel, vas agarrando objetos, los subes de rango, y te armas combinaciones que dan miedo. Entre más rara la pieza que te toque, más roto quedas.
Y el mapa trae un montón de cosillas interactivas: jarrones que rompes para sacar lana y experiencia, un Moai que te suelta mejoras como si fuera un dealer, literalmente un pinche dealer, torres que si te quedas parado lo suficiente te dan buffos… hasta jefes que al matarlos te dejan un chingo de experiencia. En resumen muchos estímulos.
Pero lo que me tiene enamorado es la progresión. A cada rato estás subiendo algo, desbloqueando algo, mejorando algo. Y sí, eso es lo difícil de diseñar en un juego así: hacerte sentir que avanzas, pero sin convertirlo en un paseo aburrido. Aquí lo lograron.
Las partidas duran como 10 minutos, así que el juego te está aventando dopamina cada dos pasos. Esa es la magia: es adictivo porque es rápido. En menos de cinco minutos ya te sientes como jefe final. No es como un RPG común donde ves progreso después de seis horas de farmear goblins tristes.
Y encima del subidón constante, el mapa te invita a explorar. Hay cofres desperdigados por ahí, y cuando los abres cada nivel de rareza hace un sonidito que te rasca el cerebro de lo satisfactorio que está. El juego te dice: “ándale, otro cofre, dale click, no seas tímido”.

Todo esto para que termines viendo a tu personaje arrasar con todo lo vivo, como si hubieras abierto una caja de pandora o algo así por el estilo.
Y eso es lo mejor: el juego QUIERE que lo rompas. Te anima. Te deja experimentar sin miedo a que salga algo desequilibrado. Hasta el mismo Vedinad lo dice en sus shorts: los jugadores rompen el juego… y él los deja. ¡Y QUÉ BUENO! En vez de obsesionarse con balance perfecto, simplemente te suelta y te dice “diviértete”.
Esto personalmente me recordó mucho a Inscryption del cual ya tengo una reseña por si la quieres ver.
Ahora, resumiendo por qué creo que este juego logró plantarse frente a Silksong en el mismo maldito mes de lanzamiento:
1. Prioriza la diversión sobre el balance absoluto
Esa simple decisión le da libertad al jugador. Te deja experimentar lo que quieras, cuando quieras.
2. Es accesible
No tienes que apuntar, solo moverte, saltar ocasionalmente y leer. Es aprender sobre la marcha sin que te dé ansiedad.
3. ESTÍMULO constante
Y sí, aquí tengo que admitir algo: no jugué Silksong ni Hollow Knight. Pero sé que son difíciles, y Silksong tenía una mecánica nueva que traía a varios al borde del colapso emocional (Xokas incluido, si mal no recuerdo).
Megabonk no necesita eso. No requiere que tengas mil horas, ni que memorices animaciones cuadro por cuadro. Solo te pide que estés atento a tus mejoras, que leas, explores, y selecciones bien tus objetos. Siempre hay algo pasando en pantalla, siempre hay algo que hacer. Por eso es tan adictivo: está diseñado con un ritmo perfecto.

Y sí, aunque todo suene bien bonito, hay algo que podría atorarle a la gente acostumbrada a gratificación instantánea: desbloquear personajes. El roster está amplio, y para desbloquearlos tienes que hacer ciertas tareas y luego pagar su liberación con la moneda del juego.
Nada del otro mundo, pero si tu cerebro ya viene hecho podrido de tanto contenido exprés, igual te desespera. Para los que ya estamos curtidos en desbloquear y rejugar, está facilito.
Megabonk es un juego muy bueno, sencillo, accesible, retador en la medida justa y estúpidamente adictivo. Fue un éxito A PESAR de salir dos semanas después de Silksong. Mientras algunos estaban llorando con el metroidvania, Megabonk abrió las puertas a la banda casual —y a los curiosos que querían algo fresco— y los recibió con los brazos abiertos.
Graficos
Al igual que en mi reseña de Mouthwashing, aquí también nos topamos con esos gráficos tipo PS2 low poly que ya traen su propio encanto. Y mira… yo no sé qué pasó, pero de repente este estilo 3D volvió con ganas. Me salen videos en TikTok llamados Low Poly Shorts como si el algoritmo estuviera obsesionado con mandarme polígonos con textura borrosa. Y luego súmale el furor de Mouthwashing… pues claro que Megabonk también pegó entre ese público que ama lo retro feíto pero hermoso.

Y hablando de cosas hermosas: la optimización. Tengo que aplaudirle al responsable de que este juego corra tan suave. En serio, la cantidad de enemigos que salen en pantalla parece protesta estudiantil (fuera furros de la UNAM), y aun así mi humilde GTX 1650 Super ni se inmuta. Yo pensé que en cualquier momento iba a empezar a toser, pero nel… el juego nunca me dio tirones ni nada raro.
Parece que el requisito ese de “lo puede correr una patata” no era chiste. Lo puede correr una patata… pero una patata con voluntad.
Ahora sí, quiero verlos:
Los reto a que ejecuten Megabonk en sus compus con gráficos integrados.
A ver si aguantan o si su laptop empieza a sonar como turbina de aeropuerto.

Sonido
¡El soundtrack de este juego está buenísimo! No sé qué tiene, pero me da unas vibras muy específicas a cuando jugabas en un Game Boy Advance. Capaz es la nostalgia hablándome directo al oído, pero sí me pega durísimo a ese feeling retro.
Y lo mejor: la música sí acompaña el gameplay como debe ser—todo se siente movido, frenético, con ese ritmo que te mantiene con la mentalidad de “una partida más” sin darte cuenta.
También hay un detalle que me saca una risa leve cada vez que lo noto: los nombres de las canciones. Traen referencias bien clavadas, tipo “Bonk Me Up Before You Go” (guiño clarísimo a Wake Me Up Before You Go-Go de Wham!) o “Big Bonk Theory” (claramente jugando con The Big Bang Theory). Solo me da risa tonta de que entiendo la referencia y ya.
Y para cerrar con broche de oro: el compositor es mexicano.
Así que un aplauso para Miguelangel960, porque se rifó machín.
Conclusion
Al final del día, Megabonk es de esos juegos que no intentan reinventar la rueda… pero agarran la rueda, le ponen turbo, luces neón y la avientan cuesta abajo para ver qué pasa. Y lo mejor es que funciona. Funciona porque entiende algo bien básico que muchos juegos grandes se les olvida: divertirte desde el segundo uno.
Aquí no vienes a sufrir, vienes a experimentar, a romper el juego, a armar builds ridículas y a sentirte poderoso en cuestión de minutos. Todo está diseñado para mantenerte enganchado: el ritmo, la progresión, la música, los cofres, los enemigos… es un ciclo constante de recompensa que no te suelta.
Y sí, podrá no tener la profundidad de otros títulos más complejos, pero tampoco lo necesita. Este juego sabe perfectamente qué quiere ser y lo ejecuta con una confianza que ya quisieran muchos AAA.
Así que si estás buscando algo que puedas abrir, jugar 10 minutos… y/o terminar jugando dos horas sin darte cuenta, Megabonk es ese juego.
Porque a veces no necesitas el juego más complejo, ni el más bonito, ni el más esperado del año…
solo necesitas uno que sea directo con lo que promete y de resultados.
¡Soy Ket y nos vemos!










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