Poketrancazos | Reseña a Pokkén Tournament DX

Hey Hola!
Antes que nada: SÍ, YA SÉ. Este juego ya tiene su buen rato rodando, como unos 10 años o más. Pero apenas este año se me hizo comprar el cartuchito para el Switch. Así es, el puro cartucho físico, como en los viejos tiempos. Me puse a cazarlo como quien caza ofertas en el tianguis, porque tampoco iba a soltar mil cuatrocientos pesos nomás para ver si me gustaba. Aquí no hay reembolsos mágicos como en Steam. Aquí lo que se compra, se aguanta.

Pero bueno, para no empezar tan seco, les cuento un poco del chisme detrás de Pokken Tournament, que la neta sí está curioso.

Resulta que el juego nació de una de esas tormentas de ideas que nomás se dan cuando juntas a gente importante con ganas de hacer algo raro. Y hay que mencionar a dos personas clave. Primero, el buen Tsunekazu Ishihara, que es ni más ni menos que el CEO de The Pokémon Company.

Y si ya están poniendo atención, ya deben sospechar quién es el otro: el tremendo Katsuhiro Harada, productor de la serie Tekken. Ese mismo que siempre sale con lentes oscuros hasta en entrevistas en interiores. Puro estilo.

Tsunekazu Ishihara CEO de The Pokemon Company
Katsuhiro Harada productor de Tekken

¿Y qué andaban tramando estos dos? Pues querían ver cómo sacarle más jugo a la franquicia Pokémon, y pensaron: “¿Y si los ponemos a pelear como en Tekken?”. Y ¡pum!, de ahí nació la mezcla. Hicieron un “portmanteau” combinando los nombres de Pokémon y Tekken: Pokken. Y no, no es comida china, es un término que se usa cuando combinas dos palabras y sus significados, como brunch o motel… aunque ese último mejor ni lo explicamos.

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Total, el juego salió en 2015 en arcades allá en Japón. Pero duró lo que un cubo de hielo en día de calor: lo quitaron ese mismo año. ¿Por qué? Pues porque la raza se podía aventar hasta 45 minutos de juego con una sola moneda. Imagínate tú, puro vicio gratis casi casi. Eso a las maquinitas no les gustó nadita, porque pues de ahí no caía la feria.

Después le dieron chance en consola: salió para Wii U en 2016 y ya en el 2017 llegó al Switch. Y esa es la versión de la que vamos a reseñar hoy.

Portada de Pokkén Tournament DX de Nintendo Switch

Historia

La historia del Pokken Tournament se cuece en un lugar llamado Región Ferrum. Sí, suena bien mamalón, como si fuera una zona de metales raros o de donde salen los fierros para el tren maya. Pero nel, acá la cosa es más mística: resulta que los entrenadores se pueden sincronizar mentalmente con sus Pokémon gracias a unas piedritas bien especiales llamadas piedras de sinergia.

Entonces, tú eres el nuevo del barrio, el novato, el que apenas va llegando con la mochila llena de sueños y un Pokémon a tu lado (que por cierto, lo puedes cambiar cuando quieras, como si fuera compa que no dio el ancho en la reta). Tienes que ir subiendo poco a poco en las ligas. Primero te echas unas peleas con los del montón, luego un torneito y al final, si no te tumbaron los dientes antes, te enfrentas al líder de la liga. Y así te vas, subiendo como quien va pidiendo fiado en la tienda: con miedo pero con ganas.

Pero, ¡ah caray!, no todo es risas y diversión. En plena escalada de gloria, se aparece algo que ni el tío que juega puro Smash competitivo se esperaba: un Mewtwo Oscuro. Sí, como lo oyes, un Mewtwo todo endiablado, oscuro. Y junto a él, su entrenadora misteriosa, que nomás llega a meterte presión cada vez que vas agarrando vuelo. Te lo topas varias veces y claro, como buen protagonista, tú ahí vas de necio a tratar de ganarle… aunque al principio te den una arrastrada digna de meme.

Mewtwo oscuro el villano de esta historia

Ahora, siendo honestos, la historia no es ninguna maravilla. O sea, no esperes una novela de suspenso ni nada que te deje pensando en la existencia. Es más bien una excusa para que agarres callo con las mecánicas del juego sin que te suelten de sopetón al online, donde ya todos juegan como si esto fuera torneo en Las Vegas. Es como esos cursos de manejo donde no hay tráfico ni topes: sirve para agarrar confianza antes del caos.

Mi recomendación: prueba varios Pokémon. Mételes sus buenas madrinas y checa con cuál te sientes más cómodo. El que sientas que se mueve como tú, que tiene tu vibra, que trae esa “sinergia”… bueno, eso sonó bien cursi, pero ya me entendiste.

Gameplay

Aquí es donde la cosa se pone buena. Mira, Pokken no es un juego de esos donde tienes que hacer media luna, doble atrás y luego rezar un padrenuestro para que el mono haga algo. No, aquí los controles son accesibles. Puedes machacar un solo botón y ya estás tirando combos como si supieras. Así, facilito. Nomás que, ojo, eso no quiere decir que vas a ganar siempre.

Al principio sí, cuando estás peleando contra la PC en la liga, te vas a sentir el rey del mundo. Como si fueras tú el campeón mundial de sin saberlo. Pero ya que te topas con otros humanos, con raza que sí sabe mover los dedos como pianista en concierto… ahí ya no vas a poder andar de machacabotones tan confiado. Te van a bajar los humos en tres segundos y sin anestesia. Como en cualquier juego online de peleas.

Pero bueno, antes de volarte con los combos, el juego te lleva al famoso… tutorial.

Y, mira, la neta: sí está medio largo y sí está medio aburrido. Yo nomás quería picar los botones que me dijeran, ver qué hacía mi monito y listo. Pero nel, te avientan textotes como si estuvieras leyendo un contrato de internet. Puro texto, puras instrucciones, uno ahí nomás queriendo pelear.

Tutorial de Pokkén

Aun así, sí es necesario. Porque aunque el juego parece sencillo —como esas recetas que dicen “solo 3 ingredientes” y acabas cocinando como por dos horas—, dominarlo está canijo.

Sí, los combos salen fácil. Le picas un botón y el Pokémon ya anda haciendo maromas y soltando trancasos como si se hubiera entrenado en Cobra Kai. Pero lo divertido no es eso. Lo sabroso es cuando empiezas a leer al rival, cuando lo ves moverse y ya sabes lo que va a hacer. Ahí es donde entra lo chido: el famoso Triángulo de Ataque.

Sí, suena como técnica prohibida de anime, pero no, es una mecánica que te obliga a pensar. Ya no es solo tirar golpes al aire, es anticiparte, castigar y dejarlo viendo para cerro. Es como jugar piedra, papel o tijera… pero con patadas, rayos y puñetazos. Y eso, es lo que hace que Pokken se ponga bien cabron.

Triangulo de ataque explicado en el juego

Como vas a ir notando, aquí no todo es echar golpes a lo menso. El juego trae su maña, y una de las cosas más importantes que tienes que entender es el Triángulo de Ataque. Y no, no es conspiración de los iluminati, aunque a veces se siente igual de misterioso al principio.

El rollo es así:

  • Los ataques normales le ganan a los agarres.
  • Los agarres se echan al plato a los counters.
  • Y los counters les ponen un alto a los ataques normales.
    Así como lo oyes, es un piedra-papel-tijera pero con más fregazos y efectos chulos.

Y ahí es donde se pone tensa la cosa. Porque ya no nomás es ver quién pica más botones, es ver quién lee mejor al otro. Es ese momento donde tú ya sabes que el otro va a intentar agarrarte, y tú te le adelantas con un buen combo en la cara. Pum, directo al suelo, con toda la vergüenza del mundo.

Y no es exageración decir que esto te puede dar la vuelta a la partida. Aunque vayas perdiendo, si te pones listo con el triángulo ese, le remontas el juego y le bajas la moral sabroso. De esos momentos que gritas “¡uuuuuh!” aunque estés solo (experiencia real).

Jugando online en stream

Pero ahí no acaba la cosa. Todavía hay otra mecánica bien chula: las fases. ¿Y qué es eso? Tranquilo, te explico.

Las fases son básicamente cuando cambia la cámara, como si el juego se pusiera de acuerdo contigo para decirte “ahora se juega distinto, mijo”.

Primero está la Fase de Campo, donde la cámara se pone medio aérea, como si estuvieras jugando Naruto o Dragon Ball. Aquí puedes moverte en circulito, tirar ataques a distancia, y hacerte el loco esquivando. Es más libre, más espacioso, para los que les gusta andar correteando al rival.

Luego está la Fase de Versus, que ya es más directa, más de frente, como pelea de cantina. Todo en un solo plano, de derecha a izquierda, Pokémon a Pokémon, mirándose feo, a ver quién suelta primero el trancazo.

¿Y cómo cambias de fase? Pues con ciertos ataques. Por ejemplo, yo noté que con los agarres casi siempre cambias la fase automáticamente. Así que si ves que el otro nomás anda de cobarde, lanzando ataques desde lejitos, te le acercas, le sueltas un agarre con sabor a justicia y zas, lo traes a la Fase de Versus, para que se enfrente como los machos… o mínimo como los valientes.

Las diferencias entre Fase abierta y Fase de duelo

Y eso, puede darle un giro completo a la pelea. Porque no es lo mismo andar tirando rayitos a distancia que tener al otro Pokémon respirándote en la nuca con cara de “ya te tocaba”.

Mira, la neta te voy a hablar al chile: sí hay Pokemones chidos en Pokkén, no te voy a mentir. Pero eso no quita que me hubiera encantado ver unos bien piratones, así de esos que nadie pela pero uno los quiere con el alma. Imagínate un Onyx, nomás ahí rodando como tubo gigante dando vueltas con coraje. O el Krabby veracruzano, el que se ve que baila con botellas en la cabeza. O de mis gallos personales, Mawile e Ivysaur, que aunque no sean populares, traen una vibra que me gusta.

Ivysaur
Mawile

Pero claro, ya poniéndome en modo razonable, animar a esos Pokémon debe ser un desmadre. Imagínate hacerle combos a alguien cuando tu personaje es básicamente una roca gigante o una planta con cara de buena onda. Por eso casi todos los que eligieron tienen cuerpo medio humanoide, o sea, que tienen brazos y piernas, como para que no se complique tanto la animación.

Aun así, se agradece que metieran cosas bien loquillas, como el Aegislash, que básicamente es una espada poseída, y el Chandelure, que sí, es un maldito candelabro viviente, y aun así te parte la madre si lo subestimas. O sea, no es broma, el roster está variado pero con sus límites. Creativo, pero con presupuesto.

Y antes de que preguntes… NO, NO ESTÁ VAPOREON. Ya deja de pensar en ese pobre Pokémon. No, no es “el más compatible con los humanos en términos de…” ¡ya cállate! ¡Guácala, cabron! Ten tantita madre.

Roster de Pokkén mientras estoy en stream

En fin, hablando de los Pokémon y sus estilos de pelea, te topas con que hay cuatro tipos:

  • Standard,
  • Power,
  • Technical
  • y Speed.

Suena bien, ¿no? Pues sí, pero ni sé qué hacen exactamente. Sinceramente no encontré una parte donde me los explicaran en el juego… o puede que me la haya brincado por andar spammeando el botón A como desesperado, tú sabes cómo es eso. Estás ansioso por pelear, no por leer un tutorial de 5 párrafos.

De todos modos, me encontré por ahí un hilo en internet donde la raza discutía si esos estilos realmente sirven pa’ algo, y la conclusión fue más o menos esta: meh, no tanto. Así que no te claves.

Mi recomendación: elige el Pokémon que te guste y ya. El que se vea perrón, el que sientas que trae con queso, ese que cuando lo veas digas: “este es el mío”. No necesitas entender su estilo, solo que cuando pegue, tú sientas que pegaste tú también.

Algo que tengo que decir —y que la neta me dejó sorprendido como cuando encuentras cambio en el sillón— es que todavía hay raza jugando Pokkén en línea. Sí, como lo oyes: ¡AÚN HAY USUARIOS ACTIVOS! Y no solo los mismos cinco vatos viciados de siempre, también hay jugadores nuevos, banda que apenas anda aprendiendo a dar los primeros encontronazos.

Y eso que todos sabemos que el online del Switch tiene fama de estar más chafa que antena de conejo en pleno cerro. Pero, sorprendentemente, no me ha dado ni una pizca de lag, ni una pausa rara, ni un “se perdió la conexión con el contrincante”.

Jugando en linea contra un Mewtwo Oscuro

Otra cosa que se me hizo chida del juego es que los controles están homologados. O sea, no tienes que aprenderte un libro entero por cada Pokémon, como si fuera combo de Tekken con manual en PDF. Aquí si presionas, por ejemplo, abajo + X, todos los Pokémon van a hacer algo. No lo mismo, claro, pero algo harán. Y eso se repite con otras combinaciones. Es como decir: «Tú pica esto y ya veremos qué pasa».

Eso está con madre porque no tienes que romperte la cabeza con cada mono que pruebas. Puedes ir probando de poquito en poquito, sin tener que memorizar una enciclopedia de comandos solo para ver si ese Pokémon es tu gallo.

Y pues ya para cerrar el changarro, te digo esto: Pokkén Tournament tiene un gameplay sencillo pero con sabor. Aunque está homogenizado, aunque es fácil de aprender, tiene esa profundidad sabrosa para clavarle el diente si te quieres poner técnico. Puedes sacar combos bien locochones, de esos que te hacen sentir que jugaste bonito.

Lo mejor es que no te obliga a ser un maestro del joystick para poder divertirte. Puedes aprender con calma, agarrar tu Pokémon favorito y prepararte para ese duelo mental contra tu próximo rival, como si fuera una partida de ajedrez, pero con patadas, rayos y madrazos.

Gráficos

Mira, estamos hablando de un juego que salió en 2017, y la neta para esos tiempos, ver a los Pokémon en 3D así de perrones, pues sí se veía bien impactante. O sea, los modelos están chulos, bien trabajados, con texturitas y animaciones que no se sienten tiesas como en otros juegos de la franquicia. Uno los ve moverse y hasta parece que les pusieron alma, compa. Ahí sí se rifaron.

Peeero… y aquí va el frijol en el arroz: los menús están bien desabridos. O sea, sí funcionan, no están rotos ni nada, pero visualmente están planos. No es que no haya diseño, porque claro que lo hay, pero se siente como cuando alguien se esfuerza en hacer una comida elegante… y al final sabe a pura lechuga.

Uno de los tantos Menús de Pokkén, asi como este son todos

Tengo mi teoría loca: lo bueno-bueno del diseño —los modelos en 3D, las animaciones, la selección de personaje, etc.— fue hecho con cariño para las maquinitas de arcade. Ahí sí echaron toda la carne al asador porque, pues, tenían que atraer gente desde lejos. Tenía que brillar como anuncio de bar en viernes. En cambio, los menús del port de consola, pues los armaron más rápido, como “eh ya, con que sirva”.

Y ojo, esto salió antes que el boom de Pokémon Go, cuando todavía no veías a los Pokémon en todos lados con realidad aumentada y filtros de Instagram. Así que cuando Pokkén Tournament apareció con sus Pokémon bien trabajaditos en 3D, la raza se emocionó. Fue como decir: “¡A la madre, así deberían verse todos los juegos de Pokémon!”

Para muchos fans, eso fue un salto cuántico, un antes y un después. No exagero si digo que los gráficos de Pokkén fueron una mini-revolución visual dentro del mundo Pokémon. Ya después vinieron otros juegos que también se vieron bonitos… pero Pokkén fue el pionero.

Sonido

Para ser justos, la neta es que casi no pelo la música cuando estoy jugando Pokkén. Uno anda tan metido en los trancazos, en leer al oponente y evitar que te suelten una patada psíquica, que la rola pasa a segundo plano. Pero mira, si te das el tiempo de escucharla por aparte, con calma, sin estar esquivando rayos ni garras, la verdad es que sí suena chida.

Ahora, siendo sinceros, no tengo mucho qué decir acá, porque todo se escucha bien, punto. No hay tema feo, ni pista que digas «qué flojera». Está todo bien trabajado. PERO (y este es un pero con letras grandes), hay una excepción que me saca de onda gacho: ¡Pikachu, carnal!

No sé qué pasó ahí, pero su voz está más aguda que el silbido de una tetera hirviendo. Neta, me cuesta usarlo porque cada vez que lo escucho me da el cringe, el escalofrío, el “ay no, mejor otro”. Es como si hubieran metido a Pikachu a un karaoke después de inhalar helio. Y lo peor es que Pikachu en gameplay sí está bueno, pero esa vocecita hace que lo sienta como si trajera a un globo chillón de compañero.

Así que ya sabes: si vas a jugar con Pikachu, bájale tantito al volumen o échale valor, porque esa voz… esa voz no fue hecha para oídos sensibles, mi hermano.

Conclusion

En resumen, Pokkén Tournament es uno de esos juegos que tal vez no muchos jugaron, pero que los que sí, lo disfrutaron con ganas. Tiene lo suyo: se ve bonito, se juega suave, y aunque no es el más profundo ni el más famoso, se siente único. Es como ese restaurante escondido en la esquina que no tiene muchas reseñas, pero el sazón está de otro nivel.

Sí, tiene detallitos, como los menús medio secos o la voz de Pikachu que parece alarma de microondas, pero al final del día, el juego cumple con lo más importante: es divertido, técnico, y tiene alma. Y en un mundo donde cada vez hay más juegos clonados, eso ya es decir mucho.

Así que si algún día te topas el cartucho a buen precio y te preguntas si vale la pena… yo digo que sí, compa. Date el gusto. Dale chance. Y a lo mejor te encuentras tu nuevo vicio.

Soy Ket ¡nos vemos!

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