El juego del bananero | Review a locuras del banaverso

Hey Hola!

Un día estaba navegando por Instagram y me encontré con una cuenta que se llama banaverso. Entre para ver de que se trataba y era sobre el desarrollo de un juego de El Bananero. Si se preguntan quien es este personaje pues básicamente es una leyenda de los YouTube de antes. Conocido por sus parodias y tráileres, personalmente lo recuerdo por trailerazos como el de Harry el sucio Potter. Yo recuerdo que lo vi en YouTube pero ese video no lo había subido el Bananero, si no por otra cuenta. Muchos de los morros se pasaban sus videos por el infrarrojo. Si tampoco conoces esta tecnología es por que es vieja y obsoleta. Se trataba de juntar dos teléfonos con la misma tecnología y dejar que la luz infrarroja transmitiera datos en forma de bits. Voy a parar por que cada vez que abro la boca sueno mas viejo.

Si quieren saber mas sobre esta tecnología les dejo un short de YouTube para que aprendan mas sobre esto.

El juego se llama Locuras en el Banaverso y esta desarrollado por NewVicon que son como una empresa de Chile. Digo esto por que en su pagina aparecen herramientas digitales muy serias. Lo cual me parece interesante y genial ya que hacen videojuegos y cosas del giro empresarial.

Bueno ahora que sabemos quien es el Bananero, quien desarrollo el juego y un dato curioso sobre la tecnología de antes y de mi antiguedad. Comencemos.

Historia

“Locuras en el Banaverso” inicia cuando el Bananero es secuestrado por un Santa Claus bien raro y sus achichincles aun… mas raros. De pura chiripa se escapa por un portal que lo lanza al multiverso. Y pues ya te imaginarás: junto con su compa el Andrés Di Bono, tienen que aventarse un tour por mundos bien raros así como el Bananero se los imagina escapar de ese Santa tranza y su bola de esbirros con forma fálica peculiar.

La tirada es ir pasando niveles bien bizarros, cada uno más loco que el anterior, llenos de enemigos que parecen salidos de un sueño húmedo de alguien que desayunó pozole con Red Bull. Todo con su toque de comedia, acción y ese estilo de caricatura que parece sacado de un canal de TV para adultos con insomnio y con gustos muy cochinos.

La neta, si nos ponemos honestos, el juego no es como que brille por su historia. O sea, sí, cumple con lo básico para que te vayas moviendo entre niveles, pero nada que digas: «¡No mames, qué trama tan perrona!» Y si tengo que tirarle cagada a algo, es a la falta de referencias chidas al Bananero en sí. Porque sí, sale su voz, la del Andrés, el Peloconcha y creo que hasta Isabel, la gata que siempre sale diciendo groserías. Pero no sé, siento que conforme hicieron los niveles, como que se les fue acabando la mota o las ideas, o ambas.

Primer nivel de Locuras en el Banaverso.

Pudieron haber metido jefes más mamalones, como el Anonymous ese que sale en el video de El Bananero vs Anonymous, el pinche conejo todo rancio que aparece en el de las Pascuas. ¡Ah! O imagínate pelearte contra Justin Bieber, la Laura Bozzo o Bad Bunny que si salen en los videos del Bananero… Ya sé, ya sé, que esos monos tienen copyright y se les puede venir un madrazo legal, pero pues el Bananero siempre ha sido creativo para burlarse eso. Mira cómo le hizo con el Post Malone, que le puso Post Mamón… Pudieron haber hecho algo tipo Justino Bebechele, Lourdes Bezzas o Bad Perro. Si yo lo pensé echándome un lujoso Gansito, ellos también podían.

Y mira, hay jefes que sí están bien pinches raros, que uno dice: “bueno, es el multiverso, se vale,” pero tampoco se pasen de lanza. ¿De dónde chingados sacaron a ese gorila feo y a esa torta de tres cheles que parece que salió de una pesadilla de Big Mouth? O sea, todo bien con lo bizarro, pero no mames. Esos mejor los hubieran dejado como ultimo recurso de jefes, y ya los enemigos normales que fueran clones random, está bien. Que nomás hay como tres tipos de enemigos en todo el juego, pero bueno… se entiende, Santa Claus es el mero cabron y los demás nomás son sus achichincles, está pasable.

Pastel de tres cheles
Las almohadas rancias de Big Mouth

Eso sí, con los ítems sí pudieron haberse puesto más locos. ¿Dónde está el Kit MacGyver? ¿La mítica Muñeca System? ¿La app Rompe Muñeca? Hubieran quedado chingón. Aunque bueno, al menos sí meten la rola de Sacudímela un par de veces en el nivel acuático, lo cual se agradece… pero no nos adelantemos, ahorita vamos para allá.

En fin, ese es el pedo más grande que le veo al juego: tenían todo el material del Bananero o el concepto de lo que hace para hacer un desmadre divertido, grosero, y 100% bananerezco… y nomás le dieron una embarradita. Queremos imitaciones feas, cerdas y bien pasadas de lanza, como Diosito y el internet lo mandan.

Gameplay

Este año me dije: “¿Sabes qué? Ya estuvo suave de andar tirando paro a lo wey. Ahora sí, reseñas honestas, aunque duelan.” Y pues ni modo.

Los primeros dos niveles —el de Miami (creo yo) y la fábrica de Santa— están decentes. Clásico plataformeo: te mueves, recoges cosas, matas enemigos, todo tranquilo. Hasta ahí, todo bien. Pero luego… Llegué al nivel del agua y me dieron ganas de apagar la PC.

El pedo es así: nadas, tienes que ir activando unos botones para quitar unas barreras de energia, pero aparte tienes que estar cuidando el oxígeno porque si no te ahogas. Y hay unas burbujitas que salen para que respires, pero salen cuando se les da su gana. Entonces el ciclo es: nadar, buscar burbujas, esperar, presionar botón, repetir… Y neta, ese “repetir” me rompió la madre. Aburrido, tedioso, y encima el Bananero no dice ni un chiste para aligerarlo. Mal y de malas.

Esta imagen es del nivel del agua (la obtuve en la pagina de Steam del juego)

Luego, el nivel de la arena… ¡pfff! Me quedé atorado un chingo. Y el Peloconcha nomás dice: “Encuentra la manera de salir de aquí”. ¡Gracias, Capitán Obvio! Me la pasé dando vueltas como idiota, hasta que se me ocurrió ver para el cielo (porque ya ni sabía para dónde más voltear) y vi una diana. Le disparé y ¡zas! Se resolvió todo. ¿Y todo el rato perdido? ¿Quién me lo paga? ¿Quién me devuelve mi dignidad?

La diana a la que tenia que lanzarle algo.

Pero bueno, luego llegas a Drogwarts y ahí uno se emociona porque es el escenario de uno de los videos más icónicos del Bananero. Dices “¡A huevo!” y… ¡madres! Error. Horror. Buglandia nivel dios. Todo se va al carajo bien rápido. Primero te hacen mover unas canicas gigantes para llevarlas a unas canastas a través de un canal. Y las canicas tienen físicas como si estuvieran pedas: se van para donde quieren, se atoran, se frenan, y encima hay un montón de enemigos chingaquedito. Claramente quieren que sufras. Hasta ahí dices “bueno, es parte del desmadre”, pero se empieza a pudrir todo.

El verdadero infierno empieza en el castillo. Típico puzzle de «agarra llave, abre puerta». Pero en Drogwarts hay como veinte mil puertas. Y si por alguna razón decides regresar por una puerta que ya habías abierto, el Bananero, como buen idiota, gasta la llave otra vez. ¿Y luego? Pues te trabas. ¿Solución? Salirte del juego, volver a cargar y hacer todo otra vez. ¡Qué mierda!

Y ni se diga de los trompetes. Tienes que destruirlos. Fácil, ¿no? Pues no, cabrón. Hay dos puertas en por las que te puedes ir y esta misión aparecerá. Te vas por una puerta, los encuentras, destruyes y te das cuenta que… te falta uno. Pero resulta que no existe. No está. Se lo tragó el código. Entonces te obligan a meterte por otra puerta, y si no los destruyes en cierto orden, el juego se buguea. A mí el contador se quedó trabado en 3/5, pero aún así me dejó pasar. Así que sí, el contador funciona… como adorno.

Pelea contra jefe en donde el contador se trabo.
El contador de la misión actual tapa el contador anterior.

Y como si todo eso no fuera suficiente, ¡cómo me encabrona el nivel del multiverso! Neta, se siente como ir a hacer fila al SAT: lento, inútil y desesperante. Cada vez que sales de un nivel entras aquí para ir al otro nivel. Y tienes que ir a pararte en el portal correcto, pero si le atinas al que no es, no puedes entrar. Así que te la pasas flotando como pendejo buscando el bueno. ¿Y luego? Ya que terminas el juego, ¿crees que puedes usar ese multiverso como selector de nivel? ¡PUES NO, CABRÓN! El pinche nivel lleno de portales que parece diseñado para eso… no sirve para eso. Y mira me pase el juego llegue a un portal la el Peloconcha me lo marca con un check como si ya lo hubiera encontrado y ni así me dejó entrar. ¿Entonces para qué chingados está?

El juego dice que encontré el portal pero no puedo acceder a el.

Volví a jugar el mendigo juego desde el principio, porque el juego no tiene selector de nivel cuando te lo pasas, todo con el fin de traerles unas imágenes del infame nivel del agua. ¿Y qué creen? ¡Encontré MÁS BUGS! Así que se cancela todo eso de las capturas o los videitos, ¡no voy a soportar otra chinga de encontrar bugs!

Y para acabarla de amolar, esta vez me quedé atorado y ya no pude avanzar. Neta, no sé qué chingados pasó, tenía que rescatar al Andrés, pero le dejé presionado “Continuar” y la interfaz se quedó pegada con el diálogo del Bananero hablando como si estuviera poseído por el mismísimo diablo del lag. Y luego… ya no supe dónde diablos poner la batería para seguir.

Me dije “va, ni pedo”, me salgo, reinicio, y ¡oh sorpresa! Ya no tenía el equipamiento. A toda madre. Intenté hacer el mismo truco que antes: buscar el USB y ponerlo en la compu. Y ¿Qué creen? El juego me dice que ya lo hice, pero ni rastro de dónde poner la mugrosa batería.

Y ahora me pregunto:
¿Estoy muy wey para jugar? ¿O el juego está más roto que el páncreas de un borracho en Año Nuevo?
Los leo en los comentarios, raza.

Volviendo a jugar y se quedo pegado el dialogo a la interfaz.

Bueno, ya dejando de lado los bugs de esos niveles más trabados que baño de gasolinera… vamos a hablar de los objetos del juego, que es donde hay algo de carnita. Y la neta, tengo que admitirlo: cosas como los guantes de box y la pistolita esa que parece sacada del Megaman están chidas. Con los guantes repartes chingadazos como si te debieran la pensión, ¡y hasta te lanzan más lejos que patada de burro! Te ayudan a llegar a zonas que el Bananero solo no alcanzaría ni aunque se metiera un pase de mercurio.

La pistola… pues disparas, papá, ¿qué más quieres? Aunque eso sí: ¡No hay ni un crosshair! Ni una crucecita, ni un puntito, ¡nada! Aquí no apuntas, solo le disparas al aire y que Diosito te acomode los balazos.

Estoy usando el arma del MegaMan y no hay Crosshair

Ahora, el casco… meh. ¡Una reverenda poronga ese casco! Supuestamente hace más daño, pero pesadísimo el hijo de su Pink Floyd. Y con lo lento que te mueves, parece que el Bananero anda con los huevos enredados en alambre de púas. Las otras armas al menos son divertidas; esta nomás estorba como ex en peda familiar.

Y cuando no tienes armas, el Bananero puede aventar objetos del piso, así sacados de por… ahí… ya sabes, de ese lugar oscuro donde ni el sol se mete. Puede lanzar desde pastelitos hasta cabezas de achichincles de Santa Claus, lo que se encuentre. Y sí, puedes aventar granadas… ¡pero ni explotan, la reputa madre! Me dio coraje.

Ahora, algo que sí está mamalón es que puedes invocar a Andrés, y ese wey llega con toda la furia del inframundo a repartir madrazos como si no hubiera SAT. También si juntas las letras CDT puedes invocarlas y caerán sobre los enemigos y limpian el área como si fueran fumigadores de cucarachas. Eso sí está rifado, la neta.

Letras de CDT

Pero tengo que decirlo: al juego le falta alma, cabrón. Le falta feedback. Cuando golpeas enemigos no hay ni un mísero “¡pum!”, ni un sonidito, ni efectos… nomás el Bananero gritando cosas como “¡Ay la puta madre!” y ya. Que está chistoso, pero después de escucharlo 20 veces sin ver ningún cambio en la pantalla… meh.

Y ahí es donde se cae todo el show. No sientes nada al matar enemigos, no hay satisfacción, no hay carnita. Se vuelve repetitivo, se vuelve aburrido. Y entre eso y los bugs, llega un punto donde ya no quieres jugar. O peor: te frustras. No del bueno, de ese frustrado rico que te da un Blasphemous, no. De ese frustrado de “¿Por qué concha estoy haciendo esto con mi vida?”

También hay unos minijueguitos que se llaman Garka Games y aparte, ¡hay modo multijugador online! Esto la neta ni lo esperaba, pero ahí está. Lo justo es decir que no los jugué mucho, andaba más ocupado mentándole la madre al nivel del agua y sobreviviendo a los bugs. Pero se agradece el intento de meterle variedad.

Gráficos

Pueeeesss… sí, hay gráficos. O sea, no están bonitos ni de a madres, pero tampoco diría que están feos feos, más bien… están grotescos. Como si hubieran agarrado plastilina, la hubieran masticado, y luego la escupieran directo al motor gráfico. Pero a ver, ¿Qué chingados esperabas del Bananero? ¿Un juego «aesthetic»? ¿Minimalismo elegante tipo Apple? ¡Ni en pedo, papá!

El Bananero siempre ha sido una bola de asquerosidades parlantes, y este juego es una joyita de lo más cochino que representa: un gordo, desalineado, en calzones, repartiendo madrazos a objetos fálicos para vengarse de Santa Claus. ¡Pura poesía!

Ahora, sí hay algo que neta me gustó y lo voy a reconocer: la barra de vida con la cara del Bananero. Esa madre cambia dependiendo de cómo andes: si estás en el agua, si te están metiendo una chinga, si andas bien, si andas pa’l perro… se nota, y se ve chido. Me trajo recuerdos del Doom noventero, cuando veías al mono todo madreado después de una masacre. Un detallito chido.

Bananero normal
La cara del bananero despues de una Japi
El Bananero con la mitad de salud

La interfaz también está sencilla, sin tanto pedo. Tienes lo necesario: las moneditas, la misión, el inventario, la barra de vida, poderes y ya. Y si te estorba todo el cochinero en pantalla, presionas Tab y ¡pum!, se va la magia. Aunque en lo personal, yo dejaba todo ahí… para sentirme más importante.

Peeeero, no todo es cotorreo. Le tengo que reventar un madrazo a la falta de animaciones en los jefes. Los enemigos pequeños, bueno, ni pedo… les sale un «POF!» con nubecita, como si se hubieran echado un pedito y se murieran. Pero wey, ¡eso también se lo hacen a los jefes!

O sea, estás media hora cagándote a chingazos contra un pinche gorila tulón, y cuando por fin lo vences… ¡»POF!» y desaparece como si fuera un gas silencioso! Nada de escena chistosa, ni un dramón, ni una muerte ridícula como el Bananero se merece. Igual con el pastel de tres cheles: le partí la madre a eso y pensé que iba a explotar en crema chantilly o algo, pero no. ¡POF y YA! Se siente más anticlimático que final de telenovela de Azteca.

Lo que aparece después de derrotar un enemigo

Y mira, no es como que los desarrolladores no supieran hacer animaciones. Porque cuando sales de un portal sí hay una animación bien hecha, y la usan varias veces a lo largo del juego. O sea, sí sabían cómo hacerlo pero en los jefes no lo hicieron. ¿Por qué? Quién sabe, carnal. A lo mejor se les fue el presupuesto en Japis (la cerveza del bananero).

Sonido

Como ya dije antes, mi pedo más grande con este juego es que no hay casi sonidos de feedback para el jugador. O sea, le estás pegando a un objeto fálico de plastico y ni un solo «¡plop!», ni un «¡tuak!». Nada. Se siente como si le pegaras al aire con una chancla mojada, nomás así… sin alma.

Entiendo que a lo mejor pensaron: «nah, se va a escuchar bien enfermo si ponemos sonidos cada que le den a un chosto de goma gigante», pero al chile, sí hace falta. Hace falta que suene.

Y luego lo mismo con los objetos del inventario: usas una llave, una pila, lo que sea… y ni un «clic», ni un «zaz». Nada. Nomás silencio y YA. Es como si el inventario estuviera ahí para adornar, no se siente que hagas algo.

Ahora, en cuanto a la música… ahí si les aplaudo. La música es la que ya hizo el Bananero y está bien chistosa. Desde la joyita poética de «¡Sacudímela!» que arrulla como si fuera cuna del infierno, hasta la rola rockera de «Isabel», dedicada con todo el amor a su gata… y el pinche himno del bananero que es «Ricardo», que esa madre resucita muertos y hace bailar hasta al peloconcha.



Una cosa que les aplaudo, y sí les quedó bien mamalona, es que pusieran «Sacudímela» en el nivel del agua. Neta sí embona con el ambiente húmedo. El pedo es que como me tardé un chingo en ese nivel porque estoy bien wey para nadar y resolver puzzles, terminé odiando la rola. Pero ni modo, eso es culpa mía, no del juego.

Y algo que me sacó un pedote pero a la vez me dio risa, es que de la nada te avientan una cumbia bien rara, y luego regresan al rock, y luego otra rola toda sacada de un rancho. No sé si los desarrolladores estaban hasta la madre de Fernet y dijeron: «¡Pónganle lo que sea!», pero si era su intención transmitir ese valemadrismo musical, lo lograron, y se siente muy bananero todo.

En general, al apartado sonoro le faltó más alma. Pero con lo que hay, cumple… como cumple una quesadilla con queso fría en domingo con un chingo de hambre. Te la tragas, te quejas, pero dices: «bueno, mínimo no me mató».

Conclusión

La neta, este juego no lo recomendaría. Y no porque sea el peor juego del mundo, sino porque es caótico en el mal sentido de la palabra.

¡Ojo! Entiendo el mame, es el Bananero, ¿Qué esperaban? ¿Un Undertale con olor a limón? ¡NO! Esto es lo que hay. Pero la neta, más que un homenaje al desmadre del bananero, se siente como si tomaron ideas al aire, le metieron bugs hasta en el inventario, y dijeron: «¡YA QUEDÓ!»

¿Te gustan un par de armas chidas, las granadas que no explotan, pelear contra objetos fálicos mientras el bananero grita «ay la puta madre», y tolerar que el juego se rompa solo? Entonces chance sí es para ti, carnal. Pero si buscas un plataformero bien hecho, pulido, sin tener que cerrar el juego cada 10 minutos por un bug, mejor no le cierra la ventana y ponte un video viejo del Bananero en YouTube con unas papitas y una soda. Te vas a divertir más.

Y mira, yo soy de los que les gusta apoyar estas loqueras independientes, sobre todo si vienen de algo que me gusta. Pero aquí sí, cada bug era una mentada de madre en mi cara, porque me hacía pensar que yo era el idiota… cuando el idiota era el código.

¿Te gusta un chingo el Bananero? Cómpralo. ¿No te gusta tanto? Usa el reembolso de Steam, no seas wey.
Y si alguien te dice que está buenísimo… pues dile que también hay gente que huele pintura.

Soy Ket. ¡Nos vemos!



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