¡Hey Hola!
Yo siempre he tenido esa curiosidad de querer inventar cosas. Así que de las primeras búsquedas que hice en internet fue “¿Cómo crear un juego?”. En ese entonces estaba bien clavado con los de peleas, así que más directo puse: “¿Cómo crear un juego de peleas?”. Y pum, me topé con MUGEN, un motor de peleas 2D que salió en el 99 hecho por Elecbyte. Básicamente era como darle las llaves del changarro a cualquiera: podías armar tu propio juego desde cero.
Yo hasta intenté crear mis propios “chars” con el Fighter Factory, pero la neta ahí los dejé a medias, porque casi todo el material estaba en inglés y pues yo apenas entendía el “hello world”. Pero lo chido de MUGEN es que la comunidad compartía sus monos y escenarios, y uno nomás tenía que descargarlos y ya podías ponerlos a repartir trancazos en tu propio juego. Imagínate ver a Homero Simpson contra Bob Esponja en medio de un escenario de Silent Hill… era un desmadre de primera. Y sí, yo me la pasaba rascándole a páginas medio turbias buscando chars, hasta que de repente me topé con unos de terror.
Salían cosas de la época, como el Tails Doll, Chucky o Freddy Krueger. Pero un día, sin buscarlo tanto, me encontré con algo distinto: un MUGEN completito con personajes originales, llamado The Black Heart. Eso fue por ahí del 2013 o 2014, ya ni recuerdo bien. Y pues ahora que lo vi en Steam me prendí machín porque dije: “¡No manches, un juego de MUGEN vendiéndose en Steam!”. Era como cumplir el sueño del morrillo que jugaba en la compu sin saber ni qué teclas estaba picando. Y ya investigando supe que el creador era de LATAM, más concreto de Argentina, un tal Andrés Borghi.
Con el tiempo supe que este juego se portó a Ikemen, otro motor de peleas que soporta lo de MUGEN pero con esteroides, porque corre en GO y encima es open source. Trae un montón de cosas que MUGEN ya no aguantaba, y la neta eso se agradece.
Así que bueno, dejando de lado mi nerd interior y esas historias de foros oscuros, hoy les vengo con la reseña de The Black Heart.
Historia
La cosa con The Black Heart va así. En un mundo paralelo al real que alguna vez fue hermoso, ahora se encuentra teñido de rojo debido a las guerras y el caos. Los humanos siempre han ignorado la existencia de este mundo ya que sus destinos nunca se vieron ligados, hasta ahora. El rey y creador de este mundo, a pesar de su inmenso poder, fue debilitándose. Aprovechando esta situación, un ser abominable llamado Final, lo asesinó y le arrancó el corazón, el cual contiene el poder con el que ese mundo fue creado. Se dice que quien posea dicho corazón obtendrá un poder inigualable que podría terminar con ambos mundos si cae en las manos equivocadas.

Eso suena macabro, ¿no? Pues esa es la carnita del asunto: todos andan atrás del mendigo corazón. Y cada mono trae su historia, sus traumas y sus razones medio retorcidas para quererlo. Conforme avanzas, vas tirando madrazos contra todo el roster hasta llegar al Final Boss… que, sin exagerar, es una chingaderota tan grande que ni deja ver las barras de vida.
Me acuerdo que cuando descargaba algunos chars raros en MUGEN, lo que me volaba la cabeza era que tuvieran historia desde el inicio. Era algo poco común, pero esos detalles daban ese feeling mamalón de “órale, este sí trae lore”. Y aquí en The Black Heart pasa lo mismo, pero más pro: cada personaje tiene su cinemática inicial y su final. Dependiendo de quién agarres, la experiencia cambia, y eso te mete más al juego.
Ahora, siendo franco, la historia está… pues ok. No es mala, tampoco es la segunda venida de Hereditary. Sí hay sorpresas, giros macabros y todo ese rollo, pero no sé si ya estoy desensibilizado o qué, porque llega un punto donde el mundo de The Black Heart es tan cruel y caótico que ya esperas lo peor de cada mono. No voy a soltar spoilers, pero pensé que habría un mono que fuera peor que escoria para odiarlo. No se si me explico. Espera que hubiera un char que fuera tan pero tan malo que hiciera que los personajes del roster se vieran opacados por el nivel de monstruo que es.

Lo que sí me ganó fueron los personajes. El diseño está perro, y cada uno trae un origen bien retorcido. Mi favorito es Animus. Tiene un diseño tan raro que si algún día se me aparece algo parecido en la vida real, me quito las chanclas y salgo corriendo directo a rezarle a diosito. Y lo mejor: con ese mono no batallé tanto para despachar al jefe final, así que doble punto para Animus.

En resumen, el “story mode” es decente tirando a bueno, pero lo que realmente brilla es el diseño de personajes y sus historias de origen. Esa combinación hace que quieras probarlos todos, aunque sea nomás por ver qué tan torcido está el cuento detrás.
Gameplay
El gameplay, la neta, es tal cual como recordaba a MUGEN. O sea, si uno viene de ese rancho digital, se siente como llegar a la casa de tu abuela: viejito, medio incómodo, pero con ese sazón que te hace sonreír. Desde el inicio notas que son mecánicas oldies de combate. Lo obvio: es 2D. Y claro, las clásicas medias lunas siguen ahí. Oficialmente los comandos son “abajo-adelante” y cosillas así, pero más de una vez el juego me detectó media luna y dije “órale, ¿esto es The King Of Fighter o qué?”.
Algo que se agradece mucho es la compatibilidad con control. Porque seamos francos: los controles default de MUGEN estaban algo rarones si eres nuevo. Aquí mínimo los puedes ajustar a tu gusto en el menú. Cada personaje trae su moveset único, aunque sí hay patrones que se repiten. Pero ojo: leer antes de jugar es casi tan necesario como en un combate monero (video reseña en mi canal, no se hagan). Por eso digo que el feeling es oldie: clásico, con sus mañas, pero sabroso.

Un detalle importante para mi es el botón que junta golpe y patada. Te explico: en el MUGEN clásico jugábamos con 6 botones —golpe leve, medio, fuerte y lo mismo con la patada. Aquí en The Black Heart simplificaron la cosa: tienes golpe y patada, leve y fuerte, y además la combinación de esos dos. ¿Por qué es importante? Porque los especiales o los movimientos FATAL (ya hablaremos de ellos) suelen pedir que aprietes patada baja + fuerte. Y aquí, en vez de hacer contorsiones con los dedos como si tocaras guitarra de rock progresivo, nomás usas un botón y ya. Ejecución más fácil, menos corajes.
Ahora sí: los FATAL. Básicamente son los fatalities de Mortal Kombat pero con el sello retorcido de The Black Heart. Para hacerlos necesitas tener 3 barras de energía cargadas y que tu rival ande con 1/3 de vida o menos. Si conectas, olvídate: tu enemigo se va al otro mundo en chinga. Eso sí, no creas que es gratis, se pueden bloquear o hasta fallar si andas manco.
En cuanto al balanceo, creo que está bastante bien. Aunque en la historia… bueno, ahí sí se siente medio disparejo. Digo, no es lo mismo Animus, que básicamente es inmortal y hasta invoca metal para partirte en dos, que Hashi, que crece plantas y de repente te revienta con una pinche sandía.

Ya para cerrar: este juego se siente como un MUGEN con upgrade. Y si nunca has probado MUGEN, pues imagínate un King of Fighters de maquinitas de los 2000. Ese feeling trae. Lo que lo hace distinto son esas mecánicas únicas, como los FATAL, o la onda de que si matas al rival con un especial cuando ya le queda poca vida, consigues una animación de muerte alternativa que se ve bien pasada de lanza. Esas cositas hacen que no se sienta como un simple MUGEN con skin de terror, sino como su propio monstruo retorcido.
Gráficos
Ok, voy a soltar la neta: yo siento que Andrés Borghi —el mero creador— fue puliendo su pixel art con el tiempo. O sea, no es mala onda, pero personajes como Hashi o Noroko se ven medio simplones comparados con otros más detallados como Ananzi, Animus o hasta el Final Boss. Igual y estoy loco, pero sí se nota la diferencia, como cuando comparas tus dibujos de secundaria con lo que haces ya de adulto… se ve el brinco.
Ahora, los stages. Aquí sí me gustaron mas, porque los fondos están bien elaborados. Tienen ese aire tétrico, con animaciones que le dan vida al escenario y hacen que no se sienta plano. Normalmente en MUGEN te topas con imágenes estáticas que parecen sacadas de fondo de pantalla del Windows 98, pero aquí sí se rifó: se nota que fueron hechos con cariño… o con ganas de sacarte un susto, una de dos.
También hay detallitos extra que suman mucho: las imágenes de los personajes al seleccionarlos, las fotos que acompañan las historias y hasta la HUD. Y fíjate, aunque algunos personajes en gameplay se ven diferentes al arte de los menús, al final todo luce cohesivo, ayuda a cumplir la visión que tiene Andrés en su universo macabro.

En general, los gráficos están bien. No van a competir con un Guilty Gear o BlazBlue ni nada de eso, pero para ser un juego nacido de MUGEN, el nivel de detalle y estilo que trae es más que suficiente para mantenerte picado y metido en la atmósfera.
Sonido
Algo que sí tengo que admitir es la música. Está chida, machín. Hay dos rolas que se llevan la corona: Heart Ripper y Red. Neta, parecen sacadas directo de un álbum de rock o metal. La de Red en especial, porque hasta tiene vocalización y toda la producción como si fuera track de banda indie que descubriste en un toquín escondido. Y ojo, no digo que las demás sean malas, al contrario: todas jalan bien. Algunas cumplen más con ambientar el escenario, pero la mayoría sin problema podrían estar en un disco oficial de metal oscuro.
En cuanto a los sonidos durante las peleas, también cumplen. Los personajes no tienen muchas líneas, pero las pocas que sueltan alcanzan para darte una idea clara de cómo hablan y qué tan macabros pueden ser.

En conclusión: soundtrack bien rifado y efectos de sonido que hacen su chamba sin fallar. La música no solo acompaña, sino que eleva la experiencia. Si te clavas en este juego, fácil acabas buscando las rolas en YouTube para traerlas de fondo mientras chambeas.
Conclusion
En conclusión, The Black Heart es como ese compa raro de la prepa que no lo habías visto desde hace 10 años: oscuro, medio torcido, pero con un modo de ser que no puedes ignorar. Sí, se nota que viene de MUGEN y trae mecánicas old school que quizás para muchos se sienten duras, pero el juego tiene tanta identidad que lo perdonas. Entre los personajes que parecen salidos de una pesadilla, los escenarios cargados de atmósfera y las rolas que bien podrían estar en un playlist de metal, el juego se gana su lugar.
¿Es perfecto? Nel, tiene sus detallitos, gráficos que varían según el personaje y una historia que quizá pudo dar más giros. Pero aun así, lo que entrega es algo único: un juego de peleas de terror hecho con pasión, con su propio estilo y que se siente distinto a cualquier otro del género.
Si fuiste de los que se la pasaba trasteando con MUGEN, este título es como un viaje directo a tus años de compu café. Y si nunca lo probaste, pues esta puede ser tu señal para que te introduzcas de una manera un poco soft al mundo del MUGEN o para saber un poco como se sentía el internet un poco viejo.

Y ojo, no se te olvide algo bien importante: al jugar The Black Heart también estás apoyando al indie latinoamericano. Eso tiene un valor extra. Porque no estamos hablando de un estudio gigante con oficinas llenas de godínez programando en cubículos; aquí es un vato, Andrés Borghi, partiéndose la madre como todólogo: programador, artista, músico, tester, RP y hasta psicólogo de sus propios personajes, todo nomás por la pura pasión de sacar sus ideas al mundo.
La neta, vale la pena apoyar a gente así. Porque gracias a desarrolladores que se avientan el tiro, terminamos con joyitas únicas que no vas a encontrar en un triple A. Y qué mejor que sean de este lado del charco, demostrando que en LATAM también sabemos ponernos creativos, aunque a veces el presupuesto apenas alcance para las Maruchan.
Soy Ket ¡nos vemos!










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